Un espacio con mucha historia – El Convento de Santo Domingo –

El pasado 16 de Agosto, los alumnos de la Escuela Taller Zaragoza Verde II realizamos una visita formativa a la «Biblioteca del Agua» (Centro de Documentación del Agua y el Medio Ambiente) , como actividad dentro del módulo de Medio Ambiente, y nuestra sorpresa fue descubrir no solo un gran espacio de consulta en materia ambiental, sino también un gran edificio con historia como es el Convento de Santo Domingo, el más antiguo de Zaragoza y que ha sido testigo de la evolución histórico-artística de la ciudad durante sus más de seis siglos, desde que en 1219 se fundara en el solar de la ermita del Olivar (o «del milagro»), donado por el rey Dº Jaime I de Aragón.

El convento mantuvo el apoyo de los reyes a lo largo de los siglos, recibiendo privilegios y siendo sede de las Cortes de Aragón en la Edad Media.

En 1250 se sabe que participaron en la construcción de la iglesia la familia Bellito, albañiles mudéjares de gran renombre en la época, destacando en ellos la construcción del refectorio.

La reconstrucción de los planos históricos y de los espacios, nos dejan ver la grandiosidad del Monasterio Dominico, que mantuvo constantes transformaciones. Se sabe que fue un gran foco de actividad cultural y política de la ciudad y su época de mayor esplendor fue el siglo XVI, aunque no sería hasta finales del XVII cuando se reedificara su iglesia. El templo llegó a ser el tercero en dimensiones de la ciudad después del Pilar y La Seo.

Un paseo por el refectorio y cillas  del convento de Santo Domingo

 Del conjunto de la edificación, ha llegado a nuestros días el   dormitorio comunal (actual de la iglesia de la Casa de Amparo), el refectorio y las cillas, estos dos últimos sirven actualmente de sala de lectura y sala de reuniones de la – «Biblioteca del Agua».

En la planta calle del edificio, observamos el refectorio (1300-1320); se levantó todo de ladrillo, con excepción de las columnas que tienen base, fuste y capitel de piedra. Podemos ver cuatro columnas cilíndricas en hilera que, junto con los muros, forman bóvedas de crucería ojival de estilo gótico-mudejar. El resultado es un volumen sencillo con planta de salón.

En la planta sótano encontramos las cillas o bodegas, elementos característicos de la arquitectura mudéjar aragonesa. La parte más antigua conservada forma el conjunto de tres salas, dos naves paralelas, una de bóveda de cañón y otra apuntada.

Los trabajos de restauración e intervención arquitectónica del refectorio y cillas de la actual Biblioteca y Centro de documentación del Agua y el Medio Ambiente (CDAMAZ), son del año 2001 y el arquitecto Ricardo Usón fue el encargado de realizar la rehabilitación.

 

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